América, la rebelde (parte II)

Haití fue la primera en arder. La rebelión fue, quizás, la mas grande y mas cruel de las de América y, con eso, ganó esa mitad de la isla su independencia.

Napoleón invadió España y las juntas se ponen a la cabeza del estado y la guerra. El rey cautivo no gobierna y entonces la soberanía vuelve al pueblo

Los focos rebeldes se esparcen como la viruela por el cuerpo de América. Miranda forma una expedición para ir sobre Venezuela, Gual y España conspiran en Caracas, toman conciencia de sí los criollos rioplatenses al resistir el asalto de las huestes inglesas en 1806 y 1807, Chuquisaca, con Murillo a la cabeza, y Quito reúnen sus cabildos independientes de la autoridad peninsular y luego Caracas, Buenos Aires, Santiago, Cartagena, Bogotá, y Asunción.

América es mas rebelde que nunca entre 1810 y 1825. Estalló la guerra desde México hasta Montevideo. Se levantaron los indios, los hacendados, los gauchos y los abogados en pos de un gobierno propio, y resistieron los americanos que eligieron la causa del rey. Dos sistemas se enfrentaron: el absolutismo contra el liberalismo, monarquía contra república.

Rebelde fue Artigas con los gauchos de la banda oriental, pelando por la primera reforma agraria de América y por la federación. Rebelde tres veces: contra España, contra Buenos Aires y contra Portugal. Rebelde Miguel Hidalgo con la Virgen de Guadalupe; rebelde Morelos. Rebelde siempre Cochabamba y las republiquetas altoperuanas. Rebeldes los Carrera, O´Higgins Rodríguez, Güemes, Belgrano, Moreno, Páez, Arizmendi, Bermudez, Santander, Nariño. Rebeldes, también, los llaneros de Boves y los soldados de Monteverde, Benavides o Rodil, las provincias de Pasto, Córdoba y Paraguay. Grandes rebeldes los Libertadores San Martín y Bolívar, que cruzaron Sudamérica para asegurar la independencia en Lima, que dormía la siesta virreinal. Rebeldes todos los que no aceptaron el orden establecido, el nuevo o el anterior: en la rebeldía descansa el alma de este continente.

Callados los estampidos de las armas de la independencia, e incluso desde antes, se enciende la guerra de facciones por el poder, la forma de gobierno o la simple supervivencia. La Argentina vivirá sesenta y cinco años sin paz. A cada gobierno, nacional o provincial se le opondrá un ejército, una montonera o un barco extranjero. Los caudillos hicieron flamear las banderas cruzadas del rojo federal, que se esparcirá por Uruguay, Paraguay y el sur del Brasil. Serán famosas las rebeliones de López y Ramírez, Facundo Quiroga, Lavalle, Paz, Lavalleja y los Treinta y Tres Orientales. Resiste la confederación peruano-Boliviana la rebelión del Ejército Unido Restaurador de Chile y Perú, resiste Morazán en Centroamérica los embates de Carrera, resiste Duarte en Santo Domingo la invasión haitiana, resiste México la separación de Texas y la guerra, resisten los niños del castillo de Chapultepec, resiste el continente entero.

La revolución y la contrarrevolución van de la mano, no hay una sin la otra en esta tierra. Al unitario se opone Rosas, en quien se apoyan farrapos de Rio Grande do Sul antes de cambiar de lado. Contra Rosas se levanta Urquiza, federal, y contra él los exiliados de Chile y Montevideo, titiriteros que antes habían azuzado a Lavalle para derrocar a Dorrego. Con ellos van los hacendados que apoyaron al Restaurador primero y al entrerriano después. Peleó Oribe contra Rivera en el Uruguay la Guerra Grande, rebeldes los dos. Resistió Paysandú a la flota imperial brasileña y su heroísmo despertó al Paraguay, prodigio de civilización sudamericano, mal ejemplo de autonomía en el corazón del nuevo feudo de Su Majestad. Se ensañó el imperio contra Francisco Solano López, y contra los hornos de fundición, ferrocarriles y telégrafos. Mandó mandar ejércitos contra esa afrenta y, de paso, les ofreció financiar la guerra a un módico interés. En tres meses quería estar Mitre en Asunción; cinco años tardó. Resistió el Paraguay entero, rebelde que no quiso someterse a la banca de la Gran Bretaña ni al Emperador. Resistió con los viejos y los niños, resistieron las mujeres, resistieron como leones y murieron con la patria en Cerro Corá. Pero la rebelion no se detuvo.

domingo, 15 de julio de 2007

2 responses to América, la rebelde (parte II)

  1. kafrune says:

    Exelente post, deberias darle un poco mas de "publicidad", Ya que es bueno en verdad, una manera es dejar comentarios en otros blogs, otro es entrando a foros del tema.
    No lo dejes librado al azar de los que te conocen ya que muy pocos se dedican a enseñarnos lo que esta escrito y no paramos ni un segundo a verlo.
    Que estes bien

  2. niklaüss says:

    La historia de América Latina es tan explosiva que se la tiene que tomar realmente con "pinzas" a la hora de estudiarla. Da para todo tipo de interpretaciones, y no es bueno abordar ninguna ideología política... sólo el sentido común.
    Saludos!

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