Las montoneras en América Latina. Pueblo de armas tomar.


En la historiografía latinoamericana, se entiende por montonera al grupo de hombres armados, generalmente sin instrucción militar y de extracción popular que combatieron en las guerras de independencia y en los diversos procesos de organización nacional que sucedieron a aquel período.
Las montoneras eran formadas, usualmente, en el ámbito rural, reuniendo partidas de hombres bien montados, armados de lanza, sable, boleadoras y algunas armas de fuego. Muy diestros en el uso de la caballería y conocedores del terreno en el que operaban, mandados por jefes de gran ascendiente y carisma, tuvieron suceso diverso durante las guerras de independencia americanas y protagonizaron no pocas hazañas.
Tal es el caso de las montoneras de Martín Miguel de Güemes, que defendieron la frontera norte contra las incursiones de los ejércitos de línea realistas, obligándolos en repetidas ocasiones a abandonar el terreno que invadían con severas pérdidas.
Contra el mismo enemigo lucharon los caudillos de las llamadas “republiquetas” altoperuanas durante quince años. Nombres como Padilla, Warnes, Camargo, Arenales, Muñecas, Azurduy, Uriondo o Lanza han quedado como paradigmas de la guerra irregular en el siglo XIX.
Otro caso es el de las montoneras de Manuel Rodríguez en Chile, que operaron en el período que media entre la Patria Vieja y el triunfo del Ejército de los Andes. También puede dársele ese nombre a los llaneros de José Tomas Boves, líder realista que combatió con elementos populares la revolución independentista venezolana y a las de muchos otros jefes, realistas o revolucionarios, que protagonizaron aquellos años de guerra en Tierra Firme.
Lo mismo ocurre en Perú, donde las montoneras colaboran activamente con la expedición libertadora de José de San Martín insurreccionando la sierra, cortando comunicaciones y líneas de suministro hasta rodear a Lima. Basilio Auqui Huaytalla, capitán de los Morochucos de Ayacucho, tuvo en vilo a las tropas del general Carratalá provocándole severos reveses. También hubo montoneras realistas que combatieron contra los independentistas reivindicando la autoridad del rey.
En todos los casos puede reconocerse una impronta popular importante en la composición de las montoneras. Muchas fueron formadas mayoritariamente por indígenas y fueron indígenas algunos de sus mas célebres jefes, como en el caso de Andrés Guazurary, o Andresito Artigas, líder guaraní que combatió con Manuel Belgrano primero y luego bajo las órdenes de su padrino José Gervasio Artigas en la zona de las misiones contra realistas, portugueses y unitarios argentinos.
Las tropas de Artigas, tanto en la Banda Oriental como en el Litoral argentino, fueron agrupaciones de montoneras preparadas tanto para pelear en conjunto como para hacerlo en pequeños grupos, lo que les otorgó gran autonomía y capacidad de maniobra.
Cabe destacar que las montoneras se reunían, por lo general, al llamado de algún jefe de renombre, que no eran levas forzosas las que engrosaban las filas sino voluntarios de los estratos mas bajos de la sociedad que se unían por fidelidad al líder, por afinidad ideológica y muchas otras veces, también, como medio para obtener algún botín. No faltaron, tampoco, reos y prisioneros que fueran incorporados a las montoneras por el caudillo que conquistara un poblado, pero, lo común, era que siguieran voluntariamente las banderas que en su consideración flameaban por la causa justa.
No faltaron guerrillas y montoneras leales a la causa del Rey. En el sur de Chile, caudillos realistas como Quintanilla y Vicente Benavídez mantuvieron la lucha contra la nueva autoridad republicana. Luego fueron los hermanos Pincheira, personajes que llevaron sus correrías hasta la Patagonia argentina, quienes reunieron montoneras con la bandera de España al tope. En Colombia, los habitantes de la región de Pasto, realistas acérrimos, resistieron con montoneras los intentos de sometimiento que los independentistas traían desde el norte. En Perú, los iquichanos al mando de Antonio Navala Huachaca, sostuvieron montoneras en pos de la restauración del antiguo orden en 1826 y 1827.
Sin embargo, fue durante las luchas por la organización nacional de los nuevos estados que las montoneras vivieron su mayor esplendor.
En Argentina, las disputas entre unitarios y federales, que iniciaron con la independencia, fueron protagonizadas por este tipo de fuerzas. Usualmente, las montoneras enfrentaban a cuerpos de ejércitos de línea con variada suerte golpeando y retirándose en feroces cargas de caballería a lanza, sable y boleadoras. Caudillos como Facundo Quiroga, José Félix Aldao, Nazario Benavídez, Juan Bautista Bustos, Felipe Ibarra, Estanislao López, Francisco Ramírez, Juan Manuel de Rosas o Alejandro Heredia combatieron en innumerables ocasiones contra Juan Galo Lavalle, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Paz y otros. Finalmente, el federalismo fue vencido en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, aunque esto no significó el fin de las montoneras que siguieron reuniéndose en el interior al llamado de Chacho Peñaloza, Felipe Varela y Ricardo López Jordán.
En Brasil, los separatistas riograndenses levantaron montoneras que asolaron la campaña durante la Guerra dos farrapos. En Uruguay, Fructuoso Rivera y Manuel Oribe hicieron lo propio.
Hubo montoneras en los llanos de Venezuela y Colombia, en la costa de Ecuador y en la sierra peruana, resistiendo al invasor chileno luego de la guerra del Pacífico al mando del Taita Cáceres.
En Cuba, los mambíses, temibles jinetes armados de machete, enfrentaron a los soldados españoles entre 1868 y 1898 en sucesivas guerras y, por su composición, tácticas y armamentos también puede catalogárselos como montoneras.
Generalmente, la participación de las montoneras en los procesos independentistas y de organización nacional de los estados latinoamericanos fue despreciada por la historia oficial, como así toda manifestación popular. La montonera era el pueblo en armas, el arriero, el comerciante, el pastor, el labriego, el artesano, el peón, el indio. Ceñida la vincha gaucha a la frente y media tijera de esquilar al tope de una caña.
El ámbito rural fue su escenario y su sustento, y su causa, la causa de la libertad como era entendida entonces.
Durante la década del 70, en argentina un grupo armado de izquierda tomo el nombre de Montoneros, protagonizando no pocas páginas de sangre en aquellos años de plomo.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Con la tecnología de Blogger.